Sufrí una erección en ese momento.
El roce de su mano contra mi pierna de manera improvisada.
No sabía qué hacer.
Disimuladamente estiré mi abrigo sobre mis muslos y ella retiró el brazo. Fue apenas un gesto de amistad, pero para mí fue suficiente. Era el detonante que necesitaba. Me moría por besarla.
Riéndome, le dije que se acercase, que tenía mucho frío. A ella se le formó un holluelo en la mejilla derecha. Sus labios se curvaron y me dieron ganas de morderla. Saborearla.
Me tendió la mano. Me dijo que ella también tenía frío. También me dijo que no me preocupase, que todo iba a ir bien. Me miró. Fijamente. "Su pupila en mi pupila marrón". Algo así decía el poema. Un escalofrío estremeció mi espalda. Tirité.
Ella se apretó aún más fuerte contra mí. Me cogió del brazo. No. No. No.
Pero no pude. Me miró de nuevo, y con furia, con pasión, y con mucho mucho muchísimo deseo, la besé.
Al fin.
23 noviembre 2010
Confusión nocturna.
No quiero textos largos.
Quiero amplios espacios.
Llanuras por las que divagar.
Y que las palabras hagan eco. Y resuenen. Sin necesidad de ornamentos alrededor.
Una.
Sola.
Palabra.
Basta.
Para.
Golpear.
Deja a un lado la concentración.
(Buf. A dormir. Se me está yendo la cabeza)
Quiero amplios espacios.
Llanuras por las que divagar.
Y que las palabras hagan eco. Y resuenen. Sin necesidad de ornamentos alrededor.
Una.
Sola.
Palabra.
Basta.
Para.
Golpear.
Deja a un lado la concentración.
(Buf. A dormir. Se me está yendo la cabeza)
1/4. 4º. cuarto!
Un cuarto.
Un cuarto DE HORA.
Dámelo. Tuyo. De tu vida. Otórgamelo.
Sólo para que me deleite con tus pupilas.
Sólo para atravesar el bosque otoñal de tu mirada.
Sólo para acariciar con mis yermas yemas tu...
tu qué?
Ah sí. Tu cara.
Me he perdido en pensamientos no aptos hasta que den las cero cero dospuntos cero cero,
como cenicienta.
Me has dejado descalza, y casi desnuda ante ti. Soy tuya. Y me odio.
Tú no. No eres mío.
Ella. Al otro lado de la ciudad. Ella.
Vomito en mi cama. Me duele el pecho.
Dame un cuarto de tu tiempo,
y vente a mi cuarto bajo el edredón.
Un cuarto DE HORA.
Dámelo. Tuyo. De tu vida. Otórgamelo.
Sólo para que me deleite con tus pupilas.
Sólo para atravesar el bosque otoñal de tu mirada.
Sólo para acariciar con mis yermas yemas tu...
tu qué?
Ah sí. Tu cara.
Me he perdido en pensamientos no aptos hasta que den las cero cero dospuntos cero cero,
como cenicienta.
Me has dejado descalza, y casi desnuda ante ti. Soy tuya. Y me odio.
Tú no. No eres mío.
Ella. Al otro lado de la ciudad. Ella.
Vomito en mi cama. Me duele el pecho.
Dame un cuarto de tu tiempo,
y vente a mi cuarto bajo el edredón.
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