Aunque llores. Aunque todo a tu alrededor se torne gris, neblinoso. Aunque la tristeza te borre la más mínima sonrisa.
Al final, sale el sol. Porque ya puede haber una tempestad horrible rodeándote. El sol, por mucho que no lo veas, sabes que está ahí. Esperándote con un abrazo cálido.
(Como una mañana fría de invierno que te despiertas bañada por rayos que se cuelan por tu empañada ventana. Y es entonces cuando sonríes.)