Si vas a leer "chapter one" (debajo de esta entrada) sube el volumen y hazlo al ritmo de una de estas canciones (al menos es tal y como yo he concebido su lectura !)
Gracias.- [Elige la que más te gusta, y disfruta de la lectura :)]
17 enero 2011
chapter one (como dirían los escritores famosos)
Abro el armario. Quiero la sudadera roja, pero no la encuentro. Muevo las perchas. Ahí está.
Me abrigo con ella. Me encanta el suave forro interior que acaricia mis costillas. Pocos placeres hay tan dulces como el de ponerse una sudadera sin nada debajo. Sonrío. Tonta.
Me tumbo en la cama. Tengo el pelo todavía un poco mojado, pero me encuentro bien. Mi sudadera. Esos calcetines gordos que sólo te pones en invierno. Unas mallas quizás demasiado apretadas para toda esa grasa acumulada. Pero igualmente sonrío. Abro el libro. Huele de maravilla. Es ese olor que te advierte de la magia que hay escondida entre cada palabra. Me siento bien. Hoy es un buen día.
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La lectura acaba pronto. Unos padres quizás demasiado estrictos llaman a la puerta de mi habitación y me desean buenas noches. "Mañana tienes que madrugar, así que vete a dormir pronto." Sí, mamá. Gracias. Hasta mañana. Leo el último párrafo, coloco el marcapáginas con cuidado y deposito el libro en la mesilla. Observo la cara de mi amiga que me sonríe enmarcada en un cuadro amarillo. Justo en ese instante suena mi móvil. Casualidades cósmicas de la vida: es ella. A ver qué tripa se le ha roto ahora.
Descuelgo el móvil entusiasmada. Me encanta que me llame a altas horas de la noche y que me cuente secretos inconfesables. Pero esta vez no va a ser una charla agradable. Las palabras "novio" y "la otra" nunca han formado buena pareja en boca de tu mejor amiga. Charlo largo y tendido con ella. Es lo único que busca. Comprensión. Puede que luego haga lo que le de la gana, pero por el momento lo que necesita es ese oído amigo sobre el que insultar a la "cerda esa".
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Por fin. La una y media de la noche. Madre mía. Y mañana doble clase de física. Moriré. Decido irme a dormir. Bip-bip. Un mensaje. Lo abro. Un hormigueo me recorre las caderas. Carlo. Su nombre es pura poesía. Oh dios mío. Se me acelera el corazón. Lo leo.
Siento molestarte a estas horas. Sólo quería decirte que hoy me he acordado mucho de ti viendo Spiderman. Qué tiempos. Cuando eras una gatita salvaje incapaz de permanecer quieta a mi lado. A ver si nos vemos un día. Buenas noches.
Él siempre tan...¿cómo decirlo? Escribe correctamente, con todas las letras. ¿Por qué le dejé? Aún sigo preguntándomelo. No sé. Pero ha vuelto a gustarme. De eso no hay duda. La noche pasada soñé con él. Uf. Me altero sólo de recordarlo. Apago el móvil. Sí. Es la mejor idea que se me ocurre por ahora. Y arrea de una puta vez a dormir!
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Biiip biiip biiip biiip
Cállate, ya te he oído. Asqueroso e inmundo despertador. Un día lo machacaré fuertemente contra el suelo, cuando el tiempo deje de ser horriblemente importante, y a cada minuto no tenga que estar consultando el reloj para ver si ya llego tarde a donde sea. Odio esa sensación de tratar de estirar las horas, y que seas tú el que se tenga que estirar para llegar a tiempo.
Me levanto. La misma historia de siempre. Pues os voy a ahorrar el mal trago.
En una hora y veinte minutos (nada más eh? un chollazo) me planto en la facultad. Libros, cuadernos, bolígrafos... La esencia del estudiante no cambia. Las faldas más cortas, los ojos más pintados, pero ahí seguimos, sobre una silla incómoda, y prestándole atención a un profesor que no entendemos...y así ya llevo unos 19 años de vida...
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Entrecot o lubina? Me apetecen patatas fritas. No. Lubina y ensalada. Miro por última vez las amarillas delicias de Dios y me despido de ellas. Huelo mi lubina esperando despertar el apetito por ese flácido pescado, pero el tema de las espinas nunca me ha gustado. Qué remedio.
Charlo animadamente con mi compañera de mesa. Rea le gusta que la llamen. No sé porqué. Quizá no sabe que significa "prisionera". Sea como sea, Rea me cae bien. Acabamos de comer y decidimos descansar en los bancos de los pisos superiores. Hay una pequeña sala donde sentarse y mirar por la ventana. Y ya está. Ver la vida pasar. La carretera llena de coches. Unos altos edificios donde cientos de personas trabajan duro y sin cesar. Y tú ahí. Con una sonrisa idiota dibujada en los labios porque el chico que te gusta te ha rozado la mejilla mientras te llamaba guapa con dulzura. Y notas como las mariposas de las niñas enamoradizas acuden a por ti. Brrrr.
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Llego a casa. Dejo la mochila. Saco la carpeta. ¿Qué es esto? Dentro hay un papel arrugado. Lo miro.
Tontaaaaaaaa =) quedamos este viernes? jaja un besito!
Buf. Reconozco la absurdez del mensaje. La caligrafía además es inconfundible. Albert. Me tumbo en la cama con las manos congeladas de los nervios. Ufff. Relax. Relax. Relax.
Me abrigo con ella. Me encanta el suave forro interior que acaricia mis costillas. Pocos placeres hay tan dulces como el de ponerse una sudadera sin nada debajo. Sonrío. Tonta.
Me tumbo en la cama. Tengo el pelo todavía un poco mojado, pero me encuentro bien. Mi sudadera. Esos calcetines gordos que sólo te pones en invierno. Unas mallas quizás demasiado apretadas para toda esa grasa acumulada. Pero igualmente sonrío. Abro el libro. Huele de maravilla. Es ese olor que te advierte de la magia que hay escondida entre cada palabra. Me siento bien. Hoy es un buen día.
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La lectura acaba pronto. Unos padres quizás demasiado estrictos llaman a la puerta de mi habitación y me desean buenas noches. "Mañana tienes que madrugar, así que vete a dormir pronto." Sí, mamá. Gracias. Hasta mañana. Leo el último párrafo, coloco el marcapáginas con cuidado y deposito el libro en la mesilla. Observo la cara de mi amiga que me sonríe enmarcada en un cuadro amarillo. Justo en ese instante suena mi móvil. Casualidades cósmicas de la vida: es ella. A ver qué tripa se le ha roto ahora.
Descuelgo el móvil entusiasmada. Me encanta que me llame a altas horas de la noche y que me cuente secretos inconfesables. Pero esta vez no va a ser una charla agradable. Las palabras "novio" y "la otra" nunca han formado buena pareja en boca de tu mejor amiga. Charlo largo y tendido con ella. Es lo único que busca. Comprensión. Puede que luego haga lo que le de la gana, pero por el momento lo que necesita es ese oído amigo sobre el que insultar a la "cerda esa".
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Por fin. La una y media de la noche. Madre mía. Y mañana doble clase de física. Moriré. Decido irme a dormir. Bip-bip. Un mensaje. Lo abro. Un hormigueo me recorre las caderas. Carlo. Su nombre es pura poesía. Oh dios mío. Se me acelera el corazón. Lo leo.
Siento molestarte a estas horas. Sólo quería decirte que hoy me he acordado mucho de ti viendo Spiderman. Qué tiempos. Cuando eras una gatita salvaje incapaz de permanecer quieta a mi lado. A ver si nos vemos un día. Buenas noches.
Él siempre tan...¿cómo decirlo? Escribe correctamente, con todas las letras. ¿Por qué le dejé? Aún sigo preguntándomelo. No sé. Pero ha vuelto a gustarme. De eso no hay duda. La noche pasada soñé con él. Uf. Me altero sólo de recordarlo. Apago el móvil. Sí. Es la mejor idea que se me ocurre por ahora. Y arrea de una puta vez a dormir!
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Biiip biiip biiip biiip
Cállate, ya te he oído. Asqueroso e inmundo despertador. Un día lo machacaré fuertemente contra el suelo, cuando el tiempo deje de ser horriblemente importante, y a cada minuto no tenga que estar consultando el reloj para ver si ya llego tarde a donde sea. Odio esa sensación de tratar de estirar las horas, y que seas tú el que se tenga que estirar para llegar a tiempo.
Me levanto. La misma historia de siempre. Pues os voy a ahorrar el mal trago.
En una hora y veinte minutos (nada más eh? un chollazo) me planto en la facultad. Libros, cuadernos, bolígrafos... La esencia del estudiante no cambia. Las faldas más cortas, los ojos más pintados, pero ahí seguimos, sobre una silla incómoda, y prestándole atención a un profesor que no entendemos...y así ya llevo unos 19 años de vida...
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Entrecot o lubina? Me apetecen patatas fritas. No. Lubina y ensalada. Miro por última vez las amarillas delicias de Dios y me despido de ellas. Huelo mi lubina esperando despertar el apetito por ese flácido pescado, pero el tema de las espinas nunca me ha gustado. Qué remedio.
Charlo animadamente con mi compañera de mesa. Rea le gusta que la llamen. No sé porqué. Quizá no sabe que significa "prisionera". Sea como sea, Rea me cae bien. Acabamos de comer y decidimos descansar en los bancos de los pisos superiores. Hay una pequeña sala donde sentarse y mirar por la ventana. Y ya está. Ver la vida pasar. La carretera llena de coches. Unos altos edificios donde cientos de personas trabajan duro y sin cesar. Y tú ahí. Con una sonrisa idiota dibujada en los labios porque el chico que te gusta te ha rozado la mejilla mientras te llamaba guapa con dulzura. Y notas como las mariposas de las niñas enamoradizas acuden a por ti. Brrrr.
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Llego a casa. Dejo la mochila. Saco la carpeta. ¿Qué es esto? Dentro hay un papel arrugado. Lo miro.
Tontaaaaaaaa =) quedamos este viernes? jaja un besito!
Buf. Reconozco la absurdez del mensaje. La caligrafía además es inconfundible. Albert. Me tumbo en la cama con las manos congeladas de los nervios. Ufff. Relax. Relax. Relax.
Toma la oportunidad de volar lejos, y soñar.
<<And now you're left to face the gloom.
The empty room that once smelled sweetly, >>
Antes de dormir.
Un deseo animal me ha recorrido la espalda. Puro instinto. Salvaje. Pasional. Pero ver tu cuerpo desnudo arropándose de la fría luz lunar me ha hecho estremecer.
Grrrrrr.
Grrrrrr.
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