se sentó en la cocina. cansado/a del ajetreado día. un ir y venir allá por las calles.
partió en dos la tableta. se derretía poco a poco en sus dedos. cogió su pulgar, se lo acercó a los labios, y lo lamió sin prisa. deleitándose.
dejó una mitad sobre la servilleta, y la otra mitad, mientras seguía derritiéndose cada vez más entre sus dedos, la fue mordisqueando. un bocado aquí. la boca se le hacía agua. otro bocado acá. qué hambre. chocolate.
paró de comer. guardó la otra mitad de nuevo en la nevera. en verano era insoportable el calor. se tumbó en el sofá gris de cuero. se quedó pegado/a. puso la toalla de la piscina. se volvió a tumbar. esta vez sin pegarse.
con el regusto dulce del chocolate en su lengua, se humedeció los labios de nuevo, y sonrió.
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