-Quién eres? -pregunté.
-Sergio.
"No", quise decir. No queria saber su nombre. Quería saber en qué lado del autobús solía sentarse; si le gustaban los gatos; cuál era su equipo favorito; qué hacía en las tardes de invierno; cuál habría sido su profesión preferida; dónde le gustaba que le besasen...
Pero en lugar de confesarle aquello, simplemente sonreí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario