10 febrero 2011

Mi descripción flanvorita.

Siempre había estado ahí. Desde que mi diezialgoañera memoria me da de sí. Ella había tenido el pelo a su antojo cuan (cual?) jardín: corto, verde, azul, largo, rosa... Y hace poco, la miré. Una fina cortina de seda castaña se deslizaba y recorría sus estilizados hombros y enmarcaba su delicado cuello marfileño. Era hermosa.
Observé la silueta de su esbelta figura al recortarse contra el sol de la media tarde. Una perfecta "ese" delg- y alarg- ada quemaba mi retina.
Su cara estaba recorrida con las huellas que algunas sonrisas y otras tantas carcajadas habían dejado nadiesabecuándo en su tez avainillada.

Fue entonces cuando vi sus ojos. Parecían pequeños. Y sólo entonces me di cuenta de que era una ilusión mágica. La gentecilla de Wonderland había hechizado (sólo Alicia sabe por qué razón) las ventanas de protección que amurallaban sus pupilas.
Nota al lector: curiosamente, esas ventanas se empañan desde el interior, por eso en ocasiones (las menos deseadas) se entrevé una arriesgada lágrima que se precipita desde el alfeizar de las mismas...y cae sin retorno a unos rosados labios que la besan para curarla del susto.
Así, y retomando el hilo del ovillo de gato que está abandonado en el segundo escalón de mi portal--- digo...la descripción! (bonita pronunciación. /des-criP-ciónn/) digo que sus gafas tienen algún tipo de maleficio sacado de la botella empequeñecedora de los crueles serecillos (seres-pequeñillos). Y es por eso, que si la miras, ves unas pupilas del tamaño de una cabeza de alfiler. Pero si ella, por calidez de su corazón, decide retirar de sus ojos ese satánico artefacto que la mantiene ligada al mundo de los colores, podrás apreciar años y años de experiencias escritos en la lengua de las pestañas.

Plin. C'est fini.

hoy creo que sí. mañana..hmm..quién sabe.

Diremos que fue idea mía. Que yo te incité a ser feliz, a amar el mundo, a respirar sin miedo a morir. Te incité a volar. LEJOS. Pero no te preocupes. Diremos que fue mi culpa. Tú tranquilo.

04 febrero 2011

uveoele

Volví a soñar con una noche infinita, donde la luz moría con el más mínimo roce de la oscuridad.
Volé. Y en mi afán por ascender me perdí navegando sin estrellas que me alumbrasen.
Volqué mis ansias en tratar de ver algo más que no fuera una negrura impenetrable.
Volteé mi mente, y descubrí que allá donde la vista no me alcanzaba, la mente me guiaba.
Volutas de claridad aparecieron en mi sueño. Y la no-luz se hizo. Mis ojos seguían velados, pero mi
voluntad de apreciar mi alrededor venció mi ceguera. Impulsada con mi séptimo sentido, LLEGUÉ.

02 febrero 2011

# motivos

Feliz. Heureuse. Happy. (y ya. mi poliglotismo no me da para ir más allá del armonioso francés, de mi nativo español o del utilérrimo inglés).
Pese a un horrible dolor lumbar que esta soleada mañana febreril ha decidido tocarme los orificios nasales, miro a través de la doble cristalera de mi habitación -un poco sucia por la lluvia vieja, todo hay que decirlo-, y soy incapaz de quitar esa mueca bobalicona de mi cara arrugada de tanto dormir. La comisura derecha curvada hacia arriba, y la izquierda (por envidia) la copia. Hala, y según nuestra tradición cultural, a eso se le llama sonrisa y necesita una base lógica sobre la que construirse.
Yo no sé si será el paseo por el palacio real ayer por la mañana, el helado con más CALORías que FRÍO que me conseguí tomar (aun a riesgo de que mis sabañosas manos pasasen a formar parte de esa delicia del Palazzo), la charla telefónica con una buena amiga poniéndonos al día de chismorreos femeninos... la verdad que no sé qué fue. Pero aquí estoy, reflejada en la pantalla de mi acer, y SÍ, sonrío.


(encontré esta mañana este extraño video y creo que merece ser visto al menos una vez, curioso lo calificaría yo)

01 febrero 2011

cero14

Ha acabado  empezado el día. (¿Acabado? ¿Empezado? ¿Dónde trazas la línea?) . Y no fue tan malo. Es más. Estoy a punto de irme a dormir con una sonrisa abrazada a mis labios. Y un brillo acogedor se ha instalado en mis ojos (color indefinido) , y cuando mi tortuga me ha mirado fijamente juraría que la he oído pensar: "mírala! qué feliz se la ve." Luego me di cuenta de que mi tortuga seguía tan quieta como siempre, y que quizá no me estaba mirando, simplemente trataba de cambiar la imagen de la palmera de plástico que adorna su cubículo.

Sea como fuere, fue o sucedió. Da igual. Mi sonrisa me abraza, me arropa, y me dice que mañana (¿hoy?) será un buen día. Y que hoy (¿ayer?) no ha estado tan mal como creía.