02 febrero 2011

# motivos

Feliz. Heureuse. Happy. (y ya. mi poliglotismo no me da para ir más allá del armonioso francés, de mi nativo español o del utilérrimo inglés).
Pese a un horrible dolor lumbar que esta soleada mañana febreril ha decidido tocarme los orificios nasales, miro a través de la doble cristalera de mi habitación -un poco sucia por la lluvia vieja, todo hay que decirlo-, y soy incapaz de quitar esa mueca bobalicona de mi cara arrugada de tanto dormir. La comisura derecha curvada hacia arriba, y la izquierda (por envidia) la copia. Hala, y según nuestra tradición cultural, a eso se le llama sonrisa y necesita una base lógica sobre la que construirse.
Yo no sé si será el paseo por el palacio real ayer por la mañana, el helado con más CALORías que FRÍO que me conseguí tomar (aun a riesgo de que mis sabañosas manos pasasen a formar parte de esa delicia del Palazzo), la charla telefónica con una buena amiga poniéndonos al día de chismorreos femeninos... la verdad que no sé qué fue. Pero aquí estoy, reflejada en la pantalla de mi acer, y SÍ, sonrío.


(encontré esta mañana este extraño video y creo que merece ser visto al menos una vez, curioso lo calificaría yo)

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