04 febrero 2011

uveoele

Volví a soñar con una noche infinita, donde la luz moría con el más mínimo roce de la oscuridad.
Volé. Y en mi afán por ascender me perdí navegando sin estrellas que me alumbrasen.
Volqué mis ansias en tratar de ver algo más que no fuera una negrura impenetrable.
Volteé mi mente, y descubrí que allá donde la vista no me alcanzaba, la mente me guiaba.
Volutas de claridad aparecieron en mi sueño. Y la no-luz se hizo. Mis ojos seguían velados, pero mi
voluntad de apreciar mi alrededor venció mi ceguera. Impulsada con mi séptimo sentido, LLEGUÉ.

1 comentario:

Arann' dijo...

¡Vaya!¡Qué pasada!
Me ha encantado, está genial, espero leer algo más pronto ;)
Un beso!