16 febrero 2012

Ele, ele.

Aullarle a la lluvia mi llanto. Llevarse la llave que llega a tu estrella. Y callar.

28 enero 2012

Acabásemos.

Creció en un agujero pequeño como el ojal de una aguja. Nació con su primer beso. Y murió cuando ella marchó. Se reencarnó en una canción que triunfó más allá del gran océano. Y se perdió entre viejos LPs guardados en un antiguo desván. Fue redescubierto por un ansia atroz de recuerdos. Y renació como eco en una casa demasiado grande para una sola anciana. Se ahogó con las primeras lluvias de Abril. Pero se recuperó con los soles de Julio. Las nieves de Diciembre borraron sus acordes. Y alguien decidió convertirlo en luz.

Así, nuestro amigo, pervivió. Continuó. Y nunca desfalleció.

Arrancar.

Un coche desdibujó su silueta en un abrir y cerrar de ojos.
-¡JULS!

Corrí hacia el sitio donde se había desplomado segundos atrás. Sus piernas estaban dobladas en un ángulo atípico. Sus ojos carecían de expresión.
-Juls. ¡JULS! ¡DESPIERTA!

Le zarandeé. Noté humedecerse mis manos. Oh no. Gotas de sangre tiñeron mis palmas sudorosas.
Observé con atención para descubrir la herida. Tenía una contusión muy fea en la sien izquierda.
-Por favor. Por favor...

Ahogué mis súplicas con un sollozo. Dejé fluir las lágrimas. Palpé su pulso. No lo encontraba.
-No me dejes. ¿ME HAS OÍDO? ¡JULS!

Era inevitable. A cada milésima de segundo que el reloj avanzaba, su vida se deslizaba calle abajo y se perdía entre el asfalto aún caliente.

Lloré. Lloré como nunca antes había llorado en toda mi vida.

x x x x

Que un escalofrío te escale las vértebras. Y mientras tanto unos dedos sedosos rasgueen tu torso desnudo al son de una melodía desorientada. Pellizcos con labios color carmín. Y una mirada punzante que te haga estallar la pupila.

Saborearás el néctar que se respire en el ambiente. Y morderé tu piel hasta que la sangre me bañe el rostro. Se fundirán nuestras piernas en un abrazo candente.

Arderán los sentimientos. Se consumirá la pasión con el lento crepitar de nuestros besos.